En esta interesante nota del diario "La Opinion" de Baradero se echa luz sobre la prontamente olvidada crisis del humo sobre las ciudades ribereñas del Paraná y el Río de la Plata por la quema de pastizales en las islas del Delta.
La clave del humo es que “nadie quiso apagar”- La actuación del Defensor del Pueblo.
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(Foto: Guzzo, el protagonista de la gesta civil que apagó varios focos en Las Lechiguanas con metodos tradicionales)
(La Opinión. Baradero) El “Plan Nacional de Manejo de Fuego” fue calificado como un verdadero fracaso. Bomberos Voluntarios de distintas ciudades, obligados por la línea de mandos del Comité de Defensa Civil, restaron apoyo paulatinamente a la quimera montada en la tienda de campaña de Zárate.
No ha sido la casualidad la que llevó a la Secretaria de Medio Ambiente a instalar la causa por la quema de islas en el ámbito de Zárate y Campana, con la isla Talavera como escenario.
El Gobierno sabía a la perfección que las deudas pendientes del magistrado, serían más que suficientes como para que un oportuno llamado del Ministro Randazzo, llevara a un conocido productor a situación de prófugo, previo aviso del mandatario comunal de Baradero.
Es que Baradero y San Pedro comparten una isla importante y es esa primera ciudad, la última que por jurisdicción federal corresponde a la jurisdicción de Faggionatto.
Nadie advirtió que apenas a metros del predio incendiado, el prófugo Pazzaglia había iniciado trámites a través del Municipio de San Pedro, según indican los expedientes 4107-0419 y el 4107-0420 firmados -pese a tener números consecutivos- con fecha 4 de Febrero y 26 de Febrero de 2008.
Lo cierto es que se necesitaba “entregar” a alguien y todos los números del talonario los tenía Pazzaglia y otras tres personas que fueron fácilmente detenidas, por tratarse de lugareños desprevenidos o tal vez puestos en el lugar por algún propietario. Hasta el pasado domingo, nadie tenía motivos para estar preso y ya se habían apagado las cámaras de televisión a las cenizas del Chaitén.
Este experimentado productor de San Antonio de Areco, comenzó a incursionar en la zona de islas sin experiencia alguna. Su negocio, como el de centenares de inversores, consiste en comprar engañosamente y a precios irrisorios la antigüedad de posesión que ostentan los verdaderos habitantes de la zona insular.
El centro de la escena
Con tanta distracción televisiva, nadie advirtió que los dos accidentes ocasionados por el humo sobre la Ruta Nacional Nº 9, ocurrieron en un lugar más que desgraciado y lejos de la jurisdicción del Juez de Campana. Precisamente en el límite entre Baradero y San Pedro, comienza el territorio de Villafuerte Ruso. Y allí fue el Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino con sus reclamos porque el primer accidente se produjo a la altura de esta ciudad.
En principio, se abrió una causa contra el OCCOVI, el organismo de control de los peajes que durante todo el Gobierno de Néstor Kirchner estuvo a cargo del “valijero” Claudio Uberti. Pero luego, y por la gravedad de los hechos, comenzaron a caratularse nuevos expedientes. El más importante es el que investiga la responsabilidad del Estado en la quema de islas y su demorada actuación para sofocar el fuego y ni hablar de prevenirlo.
Del mismo modo en que la Capital descubrió por falta de lechuga que el interior existe, tras el conflicto del campo, ahora el humo llenó a los porteños de preocupación por la toxicidad que ni en broma alcanza el nivel de contaminación que produce el escape de cualquier línea de colectivos. En la isla, lo que se quema es PASTO.
Para el poder central, las inundaciones del año 2006, pasaron inadvertidas y con ellas, el depósito de gran cantidad de pastizales y malezas de alta combustión que llegaron a tener, en ciertas zonas, más de 45 cm. de espesor. Con una sequía que llevaba meses, sólo hacía falta que alguien apagara mal una vela (los nativos de la isla no tienen energía eléctrica) o dejara las brasas de un asado para provocar la tragedia ecológica más grave en el Delta del Paraná.
De todos modos, el estilo persecutorio, implica poner las cámaras y los periodistas en un lugar, para comenzar el plan “conspiración” y con él, dejar al desnudo la incapacidad para detener los focos que según constan en documentos que ya están en manos del Juzgado, se iniciaron a fines de Febrero de 2008.
“Si en ese momento se hubiesen apagado los primeros focos, el fuego jamás podía provocar la extinción total de fauna y flora de la zona”.
El otro punto increíble, que tiene varios párrafos y fotos en la causa de Villafuerte Ruso, es que en el mapa de Piccolotti, Urribarri y Scioli, se escapó un mínimo detalle: en la isla, VIVE GENTE.
Nadie durante los casi 30 días de lucha contra el fuego, se ocupó de los habitantes y puesteros de las islas entrerrianas y bonaerenses.
Tomando declaraciones
A los pedidos de Mondino, Villafuerte Ruso le sumó su propia iniciativa. Apenas supo que un grupo de civiles, encabezado por el productor frutícola Alejandro Guzzo, secundado por un improvisado cuartel de operaciones montados en La Radio 92.3, lograron apagar en tres días todos los focos del territorio de La Vuelta del Sur, Las Cortaderas y otros sectores de las Lechiguanas, no dudó un minuto en pedir todos los antecedentes. Sucede que con un método sencillo y económico, apenas gastando poco más de 600 litros de combustible y con la solidaridad de la gente, las llamaradas que atrapaban y arrasaban se apagaron con agua. Sin ser ingenieros, los habitantes de la zona, indicaban sin vacilar que había que inundar y trabajar por tierra.
Por esa zona jamás pasó un avión o un helicóptero. No hubo brigadistas del comando armado por Picolotti y mucho menos asistencia médica para las decenas de niños que respiraron humo puro durante más de 20 días.
Enterado de esta situación, el llamado del Juzgado llegó más rápido que pronto y la causa de Mondino comenzó a transformarse en la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de la Secretaria de Medio Ambiente que, hasta ahora, logró distraer a todos con “las guachas” que mostraba Julio Bazán por Canal 13, mientras un pobre bombero era obligado a internarse con ese inútil elemento.
Borrando con el codo
Quienes hacen buen uso de la memoria, sabrán que Romina Piccolotti es ex Asambleista de Gualeguaychú. En sus clases de geografía olvidó estudiar la bolilla: islas.
La funcionaria saltó a la fama cuando una pastera finlandesa se emplazó frente a sus narices y desde allí en adelante, comenzó su periplo por el medio ambiente. Las profesoras de Romina deben estar avergonzadas. Las islas Lechiguanas están apenas separadas por metros de la costa bonaerense y fue allí donde se desataron los peores incendios. No sólo Picolotti esta aplazada, también el Intendente de Gualeguay, Luis Erro negó que ese territorio sea de jurisdicción de su provincia.
Si la Secretaria de Medio Ambiente, no conoce en lo más mínimo el mapa del territorio que tiene que cuidar, Mondino parece estar dispuesto a enseñarle. En silencio y seriamente, la causa acumula fojas y testimonios.
Con suerte, si se profundiza la investigación el Defensor del Pueblo de la Nación, podrá nutrirse de otra documentación aún más escandalosa que el mismísimo fuego: la posesión de tierras en la zona de islas y la expulsión de sus habitantes al mejor modo “conquista del desierto”.
OTRO MUERTO Y UNA CARTA
El viernes de la semana pasada, otra persona perdió la vida a causa del humo y la niebla sobre la autopista. De inmediato y tras dialogar con el Jefe de Gabinete bonaerense Alberto Pérez, el Intendente Barbieri, remitió una carta a la Secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti.
El motivo del requerimiento: “solicitarle con urgencia que actúe ante los incendios que se registran en la zona de las islas del sur de Entre Ríos.
La situación en este lugar no ha cambiado. Muchos focos que causaron graves problemas de salud a la población del norte de la provincia de Buenos Aires, y accidentes que dejaron saldos lamentables al mezclarse la niebla y el humo que emergieron de esos incendios, se reavivaron en los últimos días, y no observamos, ni tenemos conocimiento, que se esté actuando en consecuencia”…
…”El deterioro ambiental, de la magnitud como el caso que nos ocupa, sólo puede evitarse con los medios que están a su alcance. Por lo tanto, es necesario actuar con inmediatez. Y para ello es imprescindible tomar conocimiento de la realidad, la que hará que las declaraciones mediáticas sigan descolocando a los funcionarios nacionales y, por ende, irritando a la gente.”
TESTIMONIOS QUE NO DEBEN ESPERAR
En las oficinas de Villafuerte Ruso se trabaja a todo vapor para no dejar pasar el momento en el que la mayor cantidad de testigos puedan aportar las pruebas que indican a las claras que los incendios no solo no fueron intencionales, sino que podrían haberse apagado con facilidad si se hubiese consultado a los habitantes, como lo hizo la brigada de civiles encabezada por Guzzo.
El papelón llegó a un nivel inusitado cuando recrudeció el fuego sobre las islas bonaerenses, en la primer semana de Mayo. Allí una rebelión de bomberos, clamó por derogar la obediencia debida al comando y obtuvo el permiso para apagar el fuego con métodos tradicionales y tomando incluso las maquinarias del productor frutícola para comenzar un combate que terminó en horas. Desde el comando de operaciones, se seguía hablando de aviones hidrantes, guachas y otras yerbas.
Mondino está ansioso por escuchar declaraciones, en realidad por leerlas, ya que quien quiera declarar sus pérdidas o daños, podrá abonar la causa con su testimonio aunque ello no implique reparación económica. También los protagonistas de los accidentes y los deudos de quienes perdieron la vida, pueden aportar datos valiosísimos.
Las causas de Mondino
Apenas ocurrido el primer accidente múltiple, el Defensor del Pueblo Eduardo Mondino abrió dos causas. Una contra el OCCOVI, el organismo encargado de monitorear las concesiones viales. La otra contra Vial K o 3 o Electro Ingeniería (tales los nombres posibles de las empresas responsables). Con el número 29.119, el expediente también arremete buscando responsabilidades en la Gendarmería y la Policía Bonaerense.
La otra carpeta, que sigue acumulando antecedentes es la iniciada por “Estrago e incumplimiento de funcionario público” que lleva el número 29.125, allí deberá determinarse si la comisión del delito fue dolosa o culposa apuntando al corazón del funcionariado que, entre otras cosas, deberá responder a contundentes documentos que demuestran que las primeras denuncias sobre focos en la zona y accidentes con víctimas fatales, datan del 2002.
No sólo de fotos y recortes periodísticos se ha valido el magistrado, sino de audios donde los ciudadanos y profesionales, opinan sobre la ineficacia de los métodos que se intentaron aplicar para apagar el fuego.