El CampitoLa disputa generada por la aplicación del esquema de retenciones móviles generó innumerable cantidad de hechos y discusiones, muchas de esas discusiones no fueron más que transmitir de boca en boca lo escuchado en los grandes medios de comunicación sin siquiera detenerse a pensar sobre lo que se estaba repitiendo cual loros domésticos. Muchas cosas positivas se generaron también como consecuencia de tamaño conflicto, nuevamente se empieza a discutir de política en las mesas de los domingos y los bares, entre amigos y compañeros de trabajo, nuevamente la política se discute como herramienta para la solución de problemas reales, como herramienta de intervención sobre la economía, algo que la derecha neoliberal detesta, ¿está la política recuperando e terreno perdido durante la década infame de 1990?. Se comienza a halar e investigar sobre el trabajo informal de los peones de campo, sobre el contrabando de granos, sobre la influencia de las grandes cadenas de hipermercados en la formación y aumento de los precios, sobre la soberanía alimentaria y el concepto de redistribución de la riqueza, eso es bueno. No pasa lo mismo con los hechos ocurridos durante el transcurso de estos 101 días, hechos que contrastan con la imagen de buenudos, inocentes y trabajadores que se tiene de la gente del campo, por ejemplo, la crítica al gobierno sobre los militantes rentados pierde autoridad cuando nos enteramos que a las personas que cortaban el camino en Sinsacate (Cdba.) les pagaron $150 por día (mucha plata no!), que la vieja camioneta de aquel que intentó llegar con su esposa al hospital para que esta diera a luz terminó destrozada a palazos por los buenudos que nos tuvieron de rehenes durante 101 días y la mujer tuvo que someterse a cesárea porque la crisis de nervios le impidió el parto natural, vale acordarse también de aquella ambulancia a la que se le impidió el paso muriendo la persona que era trasladada, y qué decir de los camiones baleados, de las ruedas destrozadas por miguelitos, de la prepotencia discursiva de aquellos que creen que la sociedad debe ser modelada a su “imagen y semejanza”, tampoco sería bueno olvidarse de Carlos Armando, el productor agropecuario que por su disidencia con las entidades del agro recibió amenazas, escarches en su casa y fue víctima del incendio de un campo de su propiedad ubicado en la ruta 19. Para pensar sobre el conflicto vale la pena tener en cuenta la siguiente información que fue extraída del trabajo realizado por el tributarista Arnaud Iribarne, secretario de la comisión “ Problemática fiscal de la actividad agropecuaria” de las XXXIV Jornadas Tributarias organizadas por el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas, Mar del Plata, año 2004 y el hecho de que
Confiscatoriedad de las retenciones móviles:
Mauro De La Torre DNI 25.290.064 |
